Jodido asiento, por más blando
que sea siento que me quedará el culo cuadrado luego de las seis horas de
vuelo, pero es gracioso que cuando pise tierra solo habrán pasado tres horas
para el reloj – Anna siempre me dice que vengo del futuro por estar tres horas
adelante geográficamente (?) – pero volviendo al jodido asiento, lo reclinaría
y me acostaría a dormir, que he cogido un vuelo por la noche para llegar de
sorpresa sin que ella note mi ausencia por el día, pero hay alguien en el
asiento de atras, por suerte puedo poner la cabeza contra el cristal del avión,
no como en la micro que me trajo al aeropuerto, que temblaba demasiado y me
daba golpes en la frente a cada segundo.
No sé en que momento logre dormirme me despertó esa vocecita que avisa
que tengo que abrocharme el cinturón… y yo que estaba soñando tan rico en ese
momento.
Baje del avión estirándome como si fuera por mi casa, solo iba con mi
mochila, así que no necesite andar buscando maletas y me dirigí corriendo a un
café con Wifi, necesitaba encontrarme con mi cuñada para poder llegar con Anna.
Recién eran las siete tenía mínimo unas tres o cinco horas más para
que ella se despertara siquiera y mi cuñada se levantaba para ir a trabajar en
poco rato más le dejaría el mensaje pasearía por la zona, no muy lejos del café
y volvería al rato para ver donde querría que nos juntáramos.
Me dijo que se podía tomar una hora a eso de las once así que ahí me
ayudaría para encontrarme con mi chica, aproveché de dejar mi mensaje matutino
“Buenos días, princesa ¿Qué tal durmió, mi reina hermosa?”Muchos besos,
corazones y halagos… para agregar al final “no me conecto hasta más tarde tengo
que salir, hablamos amor… te amo… y yo más”.
Me fui del café luego de desayunar y me dispuse de pasear por el área,
viendo donde tomar un taxi cuando lo necesitara, siendo casi las diez fui por
el taxi, doy la dirección y en treinta minutos estoy donde tenía que estar. Me
esperé sentado en una banca hasta que fueran las once y llego mi cuñada que
haciendo un saludo rápido me hizo acompañarla con prisa, Anna ya estaba
despierta y en menos de una hora ella tenía que volver al trabajo.
Me deshice de agradecimientos en el viaje al llegar al siguiente lugar
– Donde me encontraría con Anna – me separé de mi cuñada para que no me pillaran
pero lo suficientemente cerca para verla y oírla llegar a hablar con su
hermana.
-¿Por qué tanta prisa en vernos? – dijo apenas llegar.
-Oh… hola ¿Cómo estás? Bien también, gracias.
-Déjame, yo soy la sarcástica – oírla reír a escasos centímetros de mí, fue la gloria.
-Tengo una sorpresa para ti.
-¿Encontraste a Batman y lo trajiste para mí?
-Algo parecido – contestó riendo, risa a la que se unió Anna al instante.
-Oh… hola ¿Cómo estás? Bien también, gracias.
-Déjame, yo soy la sarcástica – oírla reír a escasos centímetros de mí, fue la gloria.
-Tengo una sorpresa para ti.
-¿Encontraste a Batman y lo trajiste para mí?
-Algo parecido – contestó riendo, risa a la que se unió Anna al instante.
Ese era mi momento, me levante y camine hacia ella que estaba de
espalda a mí… mi corazón palpitaba muy fuerte en mi pecho, mis manos sudaban
más de lo normal y sentía como se secaba mi garganta a cada paso que daba.
-Dime que ya desayunaste princesa…
Fue lo único que dije a su oído, ella se giro sorprendida… al verme
las lagrimas salieron de sus ojos y se lanzo a abrazarme fuerte, no hice más
que corresponder ese abrazo. Su hermana tosió y dijo que ya se iba, que la
dejaba con “Batman”, reímos el chiste por un segundo, sin dejar de mirarnos,
volví a darle las gracias y se fue dejándonos a solas.
Aunque se hubiera quedado hubiera sido lo mismo, todo alrededor
desapareció, mientras nos mirábamos, fue como lo habíamos imaginado, no
sabríamos qué decir ni qué hacer, mi boca temblaba y la suya, pequeña, roja y
entreabierta la llamaba. Nos besamos, sin saludos sin un “No me creo que estés
aquí”… Simplemente nos besamos, nuestro primer beso, luego de tantos besos
mandados a distancias fue como si todos esos se cobrasen en uno, no nos
separamos por más de cinco minutos, pero el aire escaseaba y necesitábamos separarnos
a respirar, pero tras ese largo beso, pequeños y cortos besos iban uno tras
otro mientras recuperábamos la respiración.
-Te amo – fue lo único que dijiste, que te dejé decir, porque volví a
besarte.
Quería besarte todas las próximas horas y no alejarme de ti ni un
centímetro, quería perderme en tu boca anclarme a ella y deshacernos en besos…
sin fin.
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