20 de marzo de 2015

¿Vecinos o compartimos?

Nota: este relato es continuación de la publicación anterior [El blanco no era mi favorito]
Que disfrute la lectura... y eso.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Soy Kenny, sí, el mismo que viajo a España, el que esta perdido y sin hotel… el afortunado que va a cenar con una chica, preciosa, guapa, atractiva y muy interesante, de la cual solo conozco su nombre y unas lindas braguitas blancas que estaban en su maleta.

Ella es Alice, una chica bronceada, de ojitos negros, un par de cm más baja que yo, su cabello negro hasta la mitad de la espalda y su acento mexicano que me encanta desde el primer momento que la oí.

Estábamos cenando amigablemente, riéndonos del incidente de las maletas y me confirmó que no salió corriendo de mí, si no que tenía mucha prisa para ir al hotel donde se esta quedando que es a unas tres cuadras de donde estábamos. 

-Confiesa me algo… ¿es barato el hotel y si así es… la habitación de al lado esta desocupada? – pregunte directo, con una sonrisa de idiota… Ella rió, no sé si por mi cara o por lo que dije…
-Es barato para la semana que voy a estar aquí…
-¿También te quedaras solo una semana? Que coincidencia… - la verdad no sabía cuanto me quedaría, si una semana o poco más, así que lo decidí en ese mismo instante.
-Si, solo es un viaje de vacaciones.
-¿Y en qué trabajas?
-No trabajo, estudio… ultimo año de actuación…
-Vaya vaya… cuando seas famosa te llamo para pedirte un autógrafo, que ya soy tu fan – le dije haciendo un guiño y volviendo a conseguir una sonrisa de su parte.

Comimos, bastante, bebimos, bastante sin llegar a estar ebrios, y reímos aún más. Al llegar al hotel pedí la habitación de al lado, como ya había dicho que haría, subimos por el elevador porque aunque quisiéramos las escaleras no podríamos subirlas sin caernos de espalda en algún momento.

Llegamos frente a su puerta y ella demoró en buscar y encontrar sus llaves, demorábamos en despedirnos y todo hombre que haya visto “Hitch” sabe que eso significa “beso”… Entre risas nerviosas tome sus manos que jugaban con las llaves y acercándome lento la besé, fue encantador los primeros segundos, hasta que sentí su tímida lengua rozar mi labio, la mía le devolvió la caricia y más (lo confieso no sé dar besos de lengua o beso francés, como le llamen, pero con ella fue la gloria en un beso apasionado) la abracé por la cintura y sus brazos rodearon mi cuello, pero nos separamos, un corto beso más fue lo ultimo antes de decirle “Nos vemos mañana” y entre con prisa a mi cuarto, me sentía como quinceañero con primera novia, estaba nervioso y con ganas de más pasaron unos minutos, una hora quizás y la sentía aún pasear de un lado al otro de la habitación.

Llame a recepción y pedí que me comunicaran con la señorita de al lado, en unos segundo escuche sonar el teléfono de ella. Solo una frase que arriesgaba todo.

-¿Vienes tú o voy yo?
-Ven, no creo que hayas deshecho la maleta, aún.
-Voy.

Saqué a patadas la maleta de bajo de la cama y me fui con ella a la puerta de al lado, golpee y al segundo estaba abriendo la puerta “Señorita, parece que cambiamos las maletas” dije sonriente, ella rió mi mal chiste y yo entre dejando la maleta en el suelo para volver a besarla sin necesidad de parar nunca ese beso…  y así... pagando un cuarto por solo una noche, sin utilizarlo, termine compartiendo cuarto con una chica que no conocía hasta ese día y empecé las mejores mini vacaciones de mi vida

19 de marzo de 2015

El blanco no era mi favorito…


Soy Kenny y voy de viaje a España, no conozco a nadie ni nada de allá, llevo dinero para sobrevivir lo necesario y ganas de conocer todo lo que pueda de lugares y tragos…

Tome el viaje más barato que hacia paradas en muchas partes, entre eso, paro en México donde vi subir a unas cinco chicas guapas, no iban juntas eran cinco mexicanas bien guapas que se iban de paseo a España, me pare incontables veces en el vuelo para mirarlas y cuando ya salimos e íbamos por nuestras maletas (bueno, más que ir por ella era irme de el lugar, que acababa de recoger mi maleta), he de mencionar que mi maleta no me gustaba, para nada, era blanca y eso no va conmigo, se ensucia rápido y refleja el sol y es molesto, pero era de las mas baratas y la prefería antes que amarillo, rosa o morado.

La cosa es que esas chicas también iban por sus maletas, solo tres de las cinco estaban a mi vista y sin darme cuenta termine chocando con alguien, es normal chocas con gente en un aeropuerto aglomerado, mas no es normal mi suerte que justo choque con una de esas chicas guapas que no estaban a mi vista. Embobado intenté disculparme hablando como idiota, pero ella tomo la maleta y salió corriendo y deseé que tuviera prisa y no huyera de mí.

Yo tome la mía y me fui a ver donde dormir, el problema es que a las dos horas de estar paseando por las calles de España me detienen unos polis y yo ni idea que había hecho, ni que anduviera desnudo por la calle, me decía yo en mi cabeza. Al llegar a donde me llevaron la vi, al instante, esa hermosa chica y me miro… y sonrió.

-Hola, ¿Qué haces por aquí, también te trajeron sin razón alguna?
-Yo… pedí que te buscaran… - me respondió muy tímidamente.
-¿En serio? Yo creí que no volvería a verte y mira mi suerte, tú me buscaste…
-Porque tienes mi maleta…
-Claro, porque tengo tu maleta… ¿Qué?… Pero si esta es la mía…

Me mostró la que ella traía y eran idénticas, pusimos las maletas en una mesa y las abrimos, resultó ser cierto, al abrir mi supuesta maleta me encontré con unas lindas braguitas blancas y ella encontró ropa mal ordenada que parecían bolsas arrugadas y de colores.

Yo me reí y ella se sonrojo, tomamos nuestras maletas correspondientes y nos separamos pero antes de irnos… antes de cambiarlas… deje mi número y un “llámame” en una tarjeta dentro de su maleta…

A las tres horas recibo llamada…

-Aló ¿Kenny?
-Tú debes ser Alice, ¿no?
-Si, tenía tu numero en mi maleta y quería preguntarte porqué lo dejaste ahí – pregunto nerviosa.
-Para esto, para que me llames y quien sabe, si me aceptas una salida por algún lugar que conozcas de aquí… porque yo estoy más que perdido…


Una risa nerviosa sonó desde el otro lado de la línea y luego un “nos juntamos en tal lugar a tal hora”, estaba alegre por tener algo que hacer, un lugar que conocer, una chica guapa con quien hablar y quizá un hotel donde poderme hospedar. 


..... Continuará (?).....

18 de marzo de 2015

Sin fin... uno...

Jodido asiento,  por más blando que sea siento que me quedará el culo cuadrado luego de las seis horas de vuelo, pero es gracioso que cuando pise tierra solo habrán pasado tres horas para el reloj – Anna siempre me dice que vengo del futuro por estar tres horas adelante geográficamente (?) – pero volviendo al jodido asiento, lo reclinaría y me acostaría a dormir, que he cogido un vuelo por la noche para llegar de sorpresa sin que ella note mi ausencia por el día, pero hay alguien en el asiento de atras, por suerte puedo poner la cabeza contra el cristal del avión, no como en la micro que me trajo al aeropuerto, que temblaba demasiado y me daba golpes en la frente a cada segundo.
No sé en que momento logre dormirme me despertó esa vocecita que avisa que tengo que abrocharme el cinturón… y yo que estaba soñando tan rico en ese momento.
Baje del avión estirándome como si fuera por mi casa, solo iba con mi mochila, así que no necesite andar buscando maletas y me dirigí corriendo a un café con Wifi, necesitaba encontrarme con mi cuñada para poder llegar con Anna.
Recién eran las siete tenía mínimo unas tres o cinco horas más para que ella se despertara siquiera y mi cuñada se levantaba para ir a trabajar en poco rato más le dejaría el mensaje pasearía por la zona, no muy lejos del café y volvería al rato para ver donde querría que nos juntáramos.
Me dijo que se podía tomar una hora a eso de las once así que ahí me ayudaría para encontrarme con mi chica, aproveché de dejar mi mensaje matutino “Buenos días, princesa ¿Qué tal durmió, mi reina hermosa?”Muchos besos, corazones y halagos… para agregar al final “no me conecto hasta más tarde tengo que salir, hablamos amor… te amo… y yo más”.
Me fui del café luego de desayunar y me dispuse de pasear por el área, viendo donde tomar un taxi cuando lo necesitara, siendo casi las diez fui por el taxi, doy la dirección y en treinta minutos estoy donde tenía que estar. Me esperé sentado en una banca hasta que fueran las once y llego mi cuñada que haciendo un saludo rápido me hizo acompañarla con prisa, Anna ya estaba despierta y en menos de una hora ella tenía que volver al trabajo.
Me deshice de agradecimientos en el viaje al llegar al siguiente lugar – Donde me encontraría con Anna – me separé de mi cuñada para que no me pillaran pero lo suficientemente cerca para verla y oírla llegar a hablar con su hermana.
-¿Por qué tanta prisa en vernos? – dijo apenas llegar.
-Oh… hola ¿Cómo estás? Bien también, gracias.
-Déjame, yo soy la sarcástica – oírla reír a escasos centímetros de mí, fue la gloria.
-Tengo una sorpresa para ti.
-¿Encontraste a Batman y lo trajiste para mí?
-Algo parecido – contestó riendo, risa a la que se unió Anna al instante.
Ese era mi momento, me levante y camine hacia ella que estaba de espalda a mí… mi corazón palpitaba muy fuerte en mi pecho, mis manos sudaban más de lo normal y sentía como se secaba mi garganta a cada paso que daba.
-Dime que ya desayunaste princesa…
Fue lo único que dije a su oído, ella se giro sorprendida… al verme las lagrimas salieron de sus ojos y se lanzo a abrazarme fuerte, no hice más que corresponder ese abrazo. Su hermana tosió y dijo que ya se iba, que la dejaba con “Batman”, reímos el chiste por un segundo, sin dejar de mirarnos, volví a darle las gracias y se fue dejándonos a solas.
Aunque se hubiera quedado hubiera sido lo mismo, todo alrededor desapareció, mientras nos mirábamos, fue como lo habíamos imaginado, no sabríamos qué decir ni qué hacer, mi boca temblaba y la suya, pequeña, roja y entreabierta la llamaba. Nos besamos, sin saludos sin un “No me creo que estés aquí”… Simplemente nos besamos, nuestro primer beso, luego de tantos besos mandados a distancias fue como si todos esos se cobrasen en uno, no nos separamos por más de cinco minutos, pero el aire escaseaba y necesitábamos separarnos a respirar, pero tras ese largo beso, pequeños y cortos besos iban uno tras otro mientras recuperábamos la respiración.

-Te amo – fue lo único que dijiste, que te dejé decir, porque volví a besarte.

Quería besarte todas las próximas horas y no alejarme de ti ni un centímetro, quería perderme en tu boca anclarme a ella y deshacernos en besos… sin fin.