Podrías decirme ¿qué pasó?
¿Cómo es que esto se arruinó?
La culpa no está en ninguno de los dos,
pero no evita que duela el adiós.
Y aunque no quieras verme llorar,
dudo que en el silencio pueda aguantar.
Las lagrimas claman salir,
como yo clamo que vuelvas a mí.
Es normal que esté triste
y que me sienta desamparado,
muchas veces juré
estar siempre a tu lado.
Pero perro de calle,
en la calle se queda.
Alguna razón hay
para que no tenga dueña.
Ya sea para bien de ella
o sólo por mal de él,
a ambos les toca perder.